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Blog de Mario Ortega

TRIBUTO A LAS PLATAFORMAS CIUDADANAS*

TRIBUTO A LAS PLATAFORMAS CIUDADANAS*

El afloramiento de la verdadera sociedad civil constituida en lo que se ha venido a autodenominar “plataforma ciudadana” es un fenómeno reciente. Las plataformas ciudadanas surgen como necesidad organizativa vecinal de gentes afectadas y concienciadas, para dar respuesta a problemas locales concretos debido a las fuertes carencias democráticas de un modelo de toma de decisiones que afectan a lo público. Aportan la perspectiva del que sufre las acciones del poder, son agentes desenmascaradores de las ilusiones ópticas que nos venden aquellos que dicen trabajar por nuestro bien sin tener en cuenta lo que pensamos ni lo que sabemos por experiencia. Carencias que se manifiestan en el sigilo con que se aprueban proyectos urbanísticos y en el ocultismo de las administraciones ante la demanda de información completa y veraz. Esta prepotencia está amparada por legislaciones crípticas, por la laxitud en el control de su cumplimiento y por la falta de instrumentos legales ágiles y democráticos, que limiten el poder de los partidos gobernantes y permitan el debate abierto y la participación ciudadana.

 

Lo que diferencia a las plataformas de otras formas de organización que defienden intereses colectivos es su limitación espacio-temporal, la fuerte especificidad de la causa contra, o a favor, la que surgen, y una organización sin jerarquía que no excluye los liderazgos. Hoy por hoy, el movimiento ciudadano organizado en plataformas es la forma mas desinteresada y altruista de defensa del interés común. Es al doblar la esquina de la calle, de nuestra calle, cuando los ciudadanos y las ciudadanas nos sentimos afectados por las decisiones del poder político condicionadas por la todopoderosa razón económica vigente.

 

Las plataformas ciudadanas son la antítesis de los colegios profesionales, no se parecen en nada a los sindicatos, sean estos corporativos o de clase, y no se deben a ningún partido político, auque unos sean mas sensibles que otros para reconocer como interlocutores válidos estas formas temporales de organización social. La crítica que mas les llueve es precisamente la de responder a intereses partidistas. Aunque son los partidos, los dos grandes, los que practican su ninguneo con no pocas muecas públicas de desprecio.

 

En lo que se parecen todas las plataformas ciudadanas entre sí es en la similitud de la raíz ambiental de las causas que defienden. Todas ellas están derivadas de la apropiación del territorio, del aire y del agua, de los recursos naturales, que, no lo olvidemos, son nuestra condición de posibilidad como especie sobre el planeta, por grupos financieros que defienden solo y exclusivamente intereses crematísticos. Los problemas medioambientales derivados de proyectos o actuaciones urbanísticas son, así, los que levantan mas sensibilidad.

 

El afloramiento de esta verdadera sociedad civil organizada, que lucha por un medio ambiente de calidad en su entorno más próximo, y contra los intereses especulativos que se funden con los políticos, pone de manifiesto dos cosas. La primera, la incapacidad de los partidos de siempre para atacar de raíz la enfermedad degenerativa que padecemos, esto es, la negación de la participación ciudadana mas allá de los procesos electorales. Falta democracia real. La segunda, la centralidad del urbanismo destructivo en el modelo económico en que estamos insertos, y la adoración de la clase política de sus ofertas megalómanas sustentadas por el mito de que crecimiento económico es igual a desarrollo humano. Conceptos ambos que representan de facto una antinomia.

 

El fenómeno se da en todo el territorio español, pero en estas líneas quiero resaltar los logros de las plataformas que han surgido en Granada. Porque, contra lo que algunas voces piensan y dicen, estos movimientos puntuales son muy útiles a la sociedad, y han conseguido sus objetivos total o parcialmente en la mayoría de las ocasiones, venciendo, como David, al Goliat de turno, con mucha dedicación y escasos recursos. El caso de la defensa de la vega de Granada ante el proyecto de traslado de FERMASA, es paradigmático. Decenas de cartas y artículos de opinión que defendían los mismos planteamientos que la Plataforma Salvemos la Vega se publicaron en los diarios granadinos, y especialmente en el IDEAl, contribuyendo a generar una imparable corriente de opinión pública a favor de la preservación de nuestro territorio agrícola tradicional mas próximo y valioso. Salvemos la Vega cuenta con el triunfo de detener el proyecto de traslado de FERMASA a terrenos calificados en el POTAUG como de especial protección agrícola.

 

Pero hay mas triunfos. La Plataforma para la Defensa de los Olmos de la Avenida de la Constitución tiene en su haber evitar la tala de sesenta de los noventa ejemplares señalados como molestos por la concesionaria de las obras, y calificados interesadamente de enfermos por responsables del consistorio. La Plataforma Salvemos el Salón logró impedir el apeo “cortar por el pie”, de unas decenas de ejemplares de árboles y arbustos que molestaban a los diseñadores del nuevo proyecto, a mas de prevenir el cambio de imagen de un espacio romántico e histórico. La declaración veloz de Jardín Histórico de los Paseos del Salón, de la Bomba y del Genil y sus entornos tiene que ver con esta defensa a pie de calle. La Mesa para la Defensa del Agua de la Alpujarra, creada originariamente por agricultores y ecologistas, ha hecho olvidar el proyecto de segunda pantaneta en la Contraviesa, que pretendía satisfacer intereses urbanísticos costeros esquilmando un recurso escaso. La Plataforma Ciudadanos Anti-Parque Temático Dílar-Gójar ha logrado la paralización definitiva del Proyecto Millenium, que duplicaba el número de viviendas, triplicaba la población y multiplicaba por ocho el consumo de agua. Y por último, la Plataforma SOS Teleférico ha dado la voz de alarma, ha conseguido apoyos de prestigio nacional e internacional, y ha hecho que la Junta de Andalucía se piense muy mucho dar luz verde a este proyecto que agrede definitivamente nuestro espacio natural protegido mas emblemático y delicado.

 

He mencionado plataformas cuyos logros son indudables, es posible que se me olvide alguna y lo siento. Para terminar, me gustaría hacer mención a las plataformas ciudadanas que no han conseguido sus objetivos. La plataforma de vecinos contra el Vial de la Chana, o la de vecinos contra el Campo de Golf en el mismo barrio, han realizado una labor impagable de concienciación ciudadana, mostrando la arbitrariedad de las decisiones municipales que las llevaron a su creación. Bueno, entre las perdedoras, la mención especial se la lleva la Plataforma para la Defensa del Paseo de la Fuente de la Bicha por su imaginación, su activismo, su dedicación y su capacidad de sacrificio. Recogieron mas de ocho mil firmas contra un puente absurdo para coches contaminantes y motos ruidosas, que perjudica claramente al entorno y la calidad de vida del vecindario y que facilitará la presión del urbanismo voraz contra la preservación de la única vía verde urbana que existe en Granada. No consiguieron evitarlo aunque lo intentaron hasta la extenuación. Este artículo está especialmente dedicado a ellas y a ellos, *los cuatro gatos* de la Bicha, que eran mas de cuatro, y la mayoría gatas, por el ejemplo de lucha vecinal que representaron. Que cunda el ejemplo.

 

* Este artículo lo escribí hace mas de año y medio, lo recupero ahora para el BLOG porque me parece completamente vigente. Desde entonces la actividad ciudadana a continuado: La Asociación de Agricultores de la Vega Sur, La Plataforma La Zubia Parque Natural, y la recién nacida Plataforma por el Parque del Milenio en RENFE, son ejemplos que seguirán dando que hablar y con altas probabilidades de conseguir sus objetivos.

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